243. LUZ

Sentíos más y más llenos de luz. Ese es el modo de acercarse a la fuente original.

Sentíos más y más llenos de luz. Siempre que cerréis los ojos, ved luz cayendo sobre todo vuestro ser. Al principio será imaginación, pero esta es muy creativa, y para vosotros será muy creativa

Así que imaginad una llama cerca del corazón y que estáis llenos de luz. Continuad incrementando esa luz. Se vuelve deslumbrante… ¡des­lumbrante! Y no sólo empezaréis a verla; otros también comenzarán a sentirla. Siempre que estéis cerca de ellos, empezarán a sentirla, porque vibra.

Forma parte del derecho de todos, pero hay que reclamarlo. Es un tesoro no reclamado. Si no lo hacéis, permanece muerto, enterrado bajo tierra. Una vez que lo reclamáis, habéis reclamado vuestro ser interior.

De modo que siempre que veáis luz, sentid una profunda reverencia. Simplemente algo corriente… una lámpara está encendida y vosotros sentís una profunda reverencia. En la noche hay, estrellas… observadlas y sentíos conectados. Por la mañana, el sol sale. Contempladlo y dejad que el sol interior salga con él. Y siempre que veáis luz, de inmediato tratad de establecer contacto con ella… y veréis que pronto podréis hacerlo.

242. SEXO VIRGINAL

Hay una especie de sexo que no es en absoluto sexual.

El sexo puede ser hermoso, pero la sexualidad jamás lo será.

El foco debería ser el amor. Amáis a una persona, compartís su ser, compartís vuestro ser con ella, compartís el espacio. Eso exactamente es el amor, crear un espacio entre dos personas… un espacio que o no per­tenece a ninguno o pertenece a los dos; un pequeño espacio entre dos personas donde ambas se encuentran y se funden. Ese espacio no tiene nada que ver con el espacio físico. Es simplemente espiritual. En ese espacio vosotros no sois vosotros, y el otro no es el otro. Ambos entráis en ese espacio para reuniros.

Hay una especie de sexo que no es en absoluto sexual. El sexo puede ser hermoso, pero la sexualidad jamás lo será. La sexualidad significa sexo cerebral: pensar en ello, planificarlo, dirigirlo, manipularlo y hacer muchas cosas, pero en lo más hondo de la mente lo básico sigue siendo que uno se acerca a un objeto sexual.

Cuando la mente no tiene nada que ver con el sexo, entonces es sexo puro, inocente. Sexo virginal. Ese sexo a veces puede ser más puro inclu­so que el celibato, porque si un célibe piensa continuamente en el sexo, entonces no es celibato.

241. COMO UN NIÑO

La cualidad del niño terminará por llegar si meditáis. Un poco de medita­ción y empezaréis a sentiros más como niños, más frescos. Y con ella llega una especie de irresponsabilidad… irresponsabilidad en el sentido de que ya no tomáis en consideración las obsesiones de otras personas.

Tal como yo lo veo, volverse como un niño es una gran responsabi­lidad. Comenzáis a ser responsables con vosotros mismos, pero empezáis a desprenderos de las máscaras, de los rostros falsos. Otros pueden empezar a sentirse perturbados porque siempre han tenido expectativas y vosotros satisfacíais esas exigencias. Ahora van a sentir que os estáis vol­viendo irresponsables. Cuando afirman eso, sólo dicen que os alejáis de su dominio. Os volvéis personas más libres. Para condenarlo, os llaman «inocentes» o «irresponsables».

De hecho, la libertad es crecer. Y volverse responsable… pero la res­ponsabilidad significa capacidad de responder. No es un deber que haya que satisfacer en el sentido corriente. Es comprensión, es sensibilidad. Pero cuanto más sensibles os volvéis, más descubriréis que muchas per­sonas consideran que os estáis volviendo irresponsables -y tendréis que aceptarlo-, porque sus intereses, sus inversiones, no quedarán satisfe­chos. Muchas veces no satisfaréis sus expectativas. Pero nadie está aquí para satisfacer las expectativas de otro.

240. AMOR Y LIBERTAD

Este es el problema del hombre: amor y libertad.

Estas dos palabras son las más importantes de la lengua humana.

Es muy fácil elegir una -escoger el amor y desprenderse de la liber­tad-, pero entonces siempre estaréis acosados por la libertad y ello des­truirá vuestro amor. Dará la impresión de que éste va contra la libertad, que es hostil a ella, antagonista. ¿Cómo se puede abandonar la libertad? No se puede hacer ni siquiera por el amor. Poco a poco os hartaréis del amor y empezaréis a iros al otro extremo.

Un día abandonaréis el amor y correréis hacia la libertad. Pero ¿cómo se puede vivir libres y sin amor? El amor es una gran necesidad. Ser amado y amar es casi una respiración espiritual. El cuerpo no puede vivir sin aire, y el espíritu no puede vivir sin amor.

De este modo uno se mueve como un péndulo: de la libertad al amor, del amor a la libertad. De esa manera la rueda puede continuar durante muchas vidas. Así es como ha continuado. La llamamos la rueda de la vida. No para de girar: los mismos radios subiendo y bajando.

La liberación se produce cuando se alcanza una síntesis entre el amor y la libertad. Elegid la paradoja. No escojáis las alternativas que os ha dado la paradoja. Elegid toda la paradoja. No escojáis uno, sino ambos; elegid juntos. Adentraos en el amor y permaneced libres. Permaneced libres, pero jamás hagáis que vuestra libertad se vuelva antiamor.

239. ADICCIÓN AL TRABAJO

El trabajo es bueno, pero no debería volverse una adicción.

Muchas personas han convertido su trabajo en una droga para poder olvidarse de sí mismas en él… igual que un borracho que se olvida en el alcohol.

Uno debería ser tan capaz de no hacer como de hacer… entonces uno es libre. Uno debería ser capaz de sentarse, de no hacer nada, tan perfecta, hermosa y felizmente como cuando trabaja con ahínco y hace muchas cosas; entonces uno es flexible.

Hay dos tipos de personas: las que están pegadas a su letargo y el otro extremo pegado a su ocupación. Ambas están en cárceles. Uno debería ser capaz de pasar de uno a otro sin esfuerzo. Entonces disponéis de una cierta libertad, vuestro ser tiene una cierta gracia y espontaneidad.

No estoy en contra del trabajo, no estoy en contra de nada… pero nada debería volverse una adicción. De lo contrario, os encontráis en un estado muy confuso. Si el trabajo es una ocupación y uno se oculta en él, entonces se convierte en algo repetitivo, mecánico. Es más como una obsesión, estáis poseídos por un demonio.

238. RESPIRAR

Cuando la respiración es perfecta, todo enema en su sitio. Respirar es vida. Pero la gente lo soslaya, no le presta ninguna atención. Y cada cambio que vaya a suceder, sucederá a través del cambio en vuestra respiración.

Todo el mundo respira mal porque la totalidad de la sociedad se basa en condiciones, nociones y actitudes muy erróneas. Por ejemplo, un niño pequeño llora y la madre le dice que no lo haga. ¿Qué va a hacer el niño?,… como el llanto está cerca, y la madre le dice que no llore, empe­zará a contener el aliento, porque esa es la única manera de frenarlo. Si contenéis el aliento, todo se detiene: el llanto, las lágrimas, todo. Entonces, poco a poco, se convertirá en una costumbre… no estéis enfa­dados, no lloréis, no hagáis esto, no hagáis aquello.

El niño aprende que si respira de forma poco profunda, mantiene el control. Si respira perfecta y totalmente, del modo en que cada niño res­pira al nacer, entonces se vuelve salvaje. De forma que se paraliza.

Cada niño, sin importar género, empieza a jugar con los órganos genitales porque la sensación es placentera. El niño es completamente inconsciente de los tabúes sociales y esas tonterías, pero si la madre, el padre o alguien os ve jugar con vuestros genitales, de inmediato os dirán que paréis. Y en sus ojos hay tal condena que os quedáis conmociona­dos, y le tendréis miedo a respirar profundamente, porque si lo hacéis os masajea los órganos genitales desde dentro. Eso se vuelve problemático, de modo que no respiráis profundamente; sólo os entregáis a una respi­ración somera, para quedar aislados de vuestros órganos genitales.

Todas las sociedades que reprimen el sexo están destinadas a ser socie­dades de respiración superficial. Sólo la gente primitiva que no tiene ningu­na actitud represiva hacia el sexo respira a la perfección. Su respiración es hermosa, completa y total. Respiran como los animales, como los niños.

237. MIRONES

La gente se ha vuelto completamente pasiva. Se escucha música, se lee un libro, se ve una película… ya no se participa en ninguna parte, se es un observador, un espectador. Toda la humanidad se ha visto reducida a simple espectadora.

Es como si otra persona estuviera haciendo el amor y vosotros mira­rais… y eso es lo que sucede. Toda la humanidad se han vuelto unos mirones. Otra persona hace las cosas y vosotros observáis. Desde luego, estáis fuera, de modo que no os involucráis, no hay compromiso ni peli­gro. Pero ¿cómo podéis entender el amor al mirar cómo hace el amor otra persona?

Mi sensación es que la gente se ha vuelto espectadora de manera tan profunda, que cuando hace el amor es observadora. La gente ha empe­zado a hacer el amor a la luz… con todas las luces encendidas, rodeada de espejos para poder observarse hacer el amor. Hay personas que tienen instaladas cámaras fijas en sus dormitorios para poder sacar fotografías automáticamente, y luego mirarse cómo hacen el amor.

Cuando participáis, algo irracional empieza a funcionar. Haced el amor y simplemente sed como animales salvajes. Si escucháis música, bai­lad… cuando la música se ha vuelto una danza, la razón queda aparcada a un costado. Y la razón sólo puede ser espectadora, jamás participante. Siempre se sitúa en el lado seguro, observando desde algún sitio en el que no hay peligro.

De modo que encontrad cada día algo que podáis hacer sin pensar en ello. Excavad un agujero en la tierra, eso bastará. Transpirad bajo el sol caliente y excavad… simplemente sed los excavadores. De hecho, los excavadores no, sino la excavación. Olvidaos por completo de vosotros en la tarea. Participad, y de repente veréis surgir una nueva energía.

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