149. EL CORAZÓN COMO MÉTODO
29 may 2012 Dejar un comentario
in mayo Etiquetas: meditaciones
Si queréis descender desde la cabeza, tendréis que pasar por el corazón… ese es el cruce de caminos. No podéis ir directamente hasta el ser, no hay ningún camino; tendréis que atravesar el corazón.
De modo que el corazón debe ser empleado como un método.
Pensar, sentir, ser… estos son los tres centros. Pero desde luego sentir está más cerca de ser que de pensar, y sentir funciona como un método. Sentid más y entonces pensaréis menos. No luchéis con pensar, porque con ello volvéis a crear otros pensamientos de lucha. Nunca luchéis con los pensamientos, es inútil.
En vez de luchar con los pensamientos, trasladad vuestra energía a sentir. Cantad en vez de pensar, amad antes que filosofar, leed poesía en vez de prosa. Danzad, contemplad la naturaleza, y hagáis lo que hagáis, hacedlo con el corazón.
El corazón es el centro descuidado: en cuanto empezáis a prestarle atención, comienza a funcionar. Cuando empieza a funcionar, la energía que se movía a través de la mente automáticamente empieza a moverse a través del corazón. Y este se halla más próximo al centro de energía. El centro de energía se encuentra en el ombligo… de modo que bombearlo a la cabeza es realmente un trabajo duro.
Por eso existe todo el sistema de educación: os enseña cómo bombear la energía desde el centro hasta la cabeza y cómo pasar por alto el corazón. De forma que ningún colegio, ninguna universidad, os enseña cómo sentir. Destruyen el sentimiento, porque saben que si sentís no podéis pensar. Pero es fácil moverse de la cabeza al corazón, y es aún más fácil moverse del corazón al ombligo. En el ombligo sois simplemente un ser, un ser puro… sin sentimientos ni pensamientos; no os movéis nada. Ese es el centro del ciclón.
148. AMAD ALGO MÁS GRANDE
28 may 2012 Dejar un comentario
in mayo Etiquetas: meditaciones
Amad algo más elevado, algo más grande, algo en lo que os perdáis; sólo podéis ser poseídos por ello, pero no podéis poseerlo.
El amor puede crear muchos problemas y también grandes gozos. Hay que estar muy alerta, porque el amor es nuestra química básica. Si uno está alerta acerca de la energía del propio amor, entonces todo marcha bien.
Amad siempre algo más elevado que vosotros y nunca tendréis problemas; amad siempre algo más grande que vosotros. Las personas tienden a amar algo más bajo, más pequeño que ellas mismas. Lo más pequeño se puede controlar, se puede dominar, y os podéis sentir muy bien con lo inferior porque os hace parecer superiores… entonces el ego queda satisfecho. Y en cuanto empezáis a crear ego de vuestro amor, estáis condenados al infierno.
Amad algo más elevado, algo más grande, algo en lo que os perderéis y no podréis controlar; sólo podéis ser poseídos por ello, pero no podéis poseerlo. Entonces el ego desaparece, y cuando el amor es sin ego, es una plegaria.
147. PUREZA
27 may 2012 Dejar un comentario
in mayo Etiquetas: meditaciones
La pureza que reside en el corazón es incorruptible; lo que hacéis no la afecta en absoluto.
Hasta el mayor pecador permanece puro en el núcleo más profundo de su ser. De modo que incluso el pecador más profundo sigue siendo un santo; el pecado sólo puede tocar la periferia, la circunferencia. No puede ir hasta vuestro núcleo porque el acto está en la superficie, el ser está en el núcleo.
Y cuando empezáis a mirar el ser de las personas, entonces nadie es un pecador, nadie lo ha sido jamás. Eso es imposible. La pureza es tan absoluta que todo lo que hacemos no es más que sueños; ese es el enfoque oriental. Este no le presta mucha atención a lo que hacéis. Dice que sin importar lo que hayáis hecho, simplemente podéis ir al interior y tener un contacto con el ser, que siempre es cristalino y siempre puro, y esa fuente permanece impoluta. En la periferia sólo están las caras: santo y pecador, bueno y malo, el famoso y el notorio. Sólo son actos, como si se representara un drama. Alguien se ha convertido en un Jesucristo y alguien en un Judas. Los dos son necesarios: Jesús no puede ser sin Judas, ¿y qué sería Judas sin Jesús? Ambos son necesarios para que acontezca toda la historia de Cristo. Pero detrás del escenario se sientan juntos para beber té y fumar.
Esa es la realidad. Todo este mundo es un vasto escenario, un gran drama representado.
Así que no os preocupéis demasiado al respecto. Sea cual fuere el papel que os haya correspondido, desarrolladlo con el máximo gozo posible, y recordad siempre que en lo más hondo permanecéis puros.
146. ILUSIONES DE SATISFACCIÓN
26 may 2012 Dejar un comentario
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Sólo al ser un Buda existe satisfacción; las demás formas de satisfacción son meros consuelos, un simple confort en el máximo de los casos, ilusiones creadas por la mente.
Vivir constantemente en la insatisfacción es tan doloroso que la mente crea ilusiones de satisfacción; esas ilusiones mantienen en marcha a la gente, la ayudan. Si os lleváis todas las ilusiones, una persona no dispondrá de ningún motivo para vivir ni siquiera durante un momento más. Son necesarias. En la inconciencia, las ilusiones son obligatorias, porque a través de ellas creamos falsos significados en la vida, y naturalmente, hasta que lo real haya sucedido, debemos continuar creando significados falsos. Cuando una persona se harta de un falso significado, crea otro. Cuando se harta del dinero, se traslada a la política; cuando se harta de la política, empieza a trasladarse a otra cosa. Hasta la así llamada religión no es más que una ilusión sutil.
La religión verdadera no tiene nada que ver con las así llamadas religiones: el cristianismo, el hinduismo, el islam. La religión verdadera es la destrucción de todas las ilusiones. Es vivir en insatisfacción, en profundo sufrimiento, en absoluto dolor, y buscar lo real.
El sendero es de gran dolor y sólo unos pocos lo alcanzan, porque en primer lugar las personas no pueden lanzarse a él; no pueden aceptar el dolor de la vida, pero ese dolor es la fuente de todo crecimiento. Ver la verdad desnuda del todo -sin evitarla ni huir de ella, mirándola de frente- es el comienzo de la inteligencia, el comienzo de la atención, el inicio de la conciencia.
145. PRISIONES
25 may 2012 Dejar un comentario
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El hombre es una tremenda libertad sin límite para su ser: Todos los límites son falsos. Por eso sólo en el amor el hombre se torna sano y pleno, porque el amor elimina todos los límites, todas las etiquetas; no os encierra en categorías. Os acepta, sin importar quiénes seáis.
Nadie está realmente enfermo. De hecho, es la sociedad la que está enferma, los individuos son víctimas. La sociedad necesita terapia, los individuos simplemente necesitan amor. La sociedad es la paciente y necesita hospitalización.
Los individuos sufren porque no se puede capturar a la sociedad; permanece invisible. Al intentar atraparla, se encuentra a un individuo al que luego se hace responsable… cuando él simplemente está sufriendo, es una víctima. Necesita comprensión, no terapia; necesita amor, no terapia. La sociedad no le ha dado comprensión, no le ha dado amor. La sociedad le ha dado camisas de fuerza, prisiones. La sociedad lo ha forzado a meterse en un casillero, en una categoría, lo ha etiquetado: este es él, esta es su identidad.
El hombre es libertad y carece de identidad. No se lo puede etiquetar -y esa es su belleza y su gloria-, no se puede decir quién es. Siempre está en desarrollo. Cuando hayáis aseverado que es esto, se habrá movido. En cada momento está decidiendo qué ser: o ser o no ser. En cada momento hay una decisión nueva, una liberación nueva de vida. Un pecador puede ser un santo en un momento, y un santo puede convertirse en un pecador en un momento. El que tiene mala salud puede volverse sano y al revés en un momento. Un simple cambio de decisión, un simple cambio de percepción, de visión, y todo cambia.
144. AMAOS A VOSOTROS MISMOS
24 may 2012 Dejar un comentario
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Siempre pensamos en términos de amar a otro. El hombre piensa en amar a la mujer, la mujer piensa en amar al hombre; la madre piensa en amar al bebé, el bebé piensa en amar a la madre; los amigos piensan en amarse mutuamente. Pero a menos que os améis a vosotros mismos, es imposible amar a nadie más.
Podéis amar a otro sólo cuando tenéis amor dentro de vosotros. Podéis compartir algo sólo cuando lo tenéis. Pero toda la humanidad ha vivido bajo esta ideología equivocada, de modo que la damos por hecha… como si nos amáramos y ahora toda la cuestión radicara en cómo amar al vecino. ¡Es imposible! Por eso se habla tanto sobre el amor y el mundo sigue feo y lleno de odio, guerra y violencia e ira.
Se alcanza una gran percepción cuando se descubre que uno no se ama. Realmente es duro amarse a uno mismo porque se nos ha enseñado a condenarnos y a no amar. Se nos ha enseñado que somos pecadores. Se nos ha enseñado que no valemos nada. Debido a eso se nos ha hecho difícil amar. ¿Cómo se puede amar a una persona que no vale nada? ¿Cómo podéis amar a alguien que ya está condenado?
Pero llegará. Si ya habéis experimentado la percepción de que no os amáis, no hay nada de qué preocuparse. Se ha abierto una ventana. No permaneceréis mucho tiempo dentro de la habitación… saldréis de un salto. Una vez que habéis conocido el cielo abierto, no podéis permanecer confinados en un mundo estancado. Lo abandonaréis.
143. MIRANDO EN LA OSCURIDAD
23 may 2012 Dejar un comentario
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A veces, cuando entráis en vuestra habitación parece oscura. Pero entonces os sentáis y descansáis, y poco a poco la oscuridad desaparece. La habitación está llena de luz. No es que haya sucedido algo. Lo que pasa es que vuestros ojos se han acostumbrado a mirar en la oscuridad.
Se dice que los ladrones empiezan a ver en la oscuridad con más claridad que cualquiera porque deben trabajar en la oscuridad. Tienen que entrar en casas desconocidas y a cada paso hay peligro. Pueden tropezar con algo. Poco a poco, comienzan a ver en la oscuridad. Esta no es tan oscura para ellos. Así que no tengáis miedo. Sed como los ladrones. Sentaos con los ojos cerrados y mirad en la oscuridad lo más profundamente que os sea posible. Que esa sea vuestra meditación.
Todos los días, durante treinta minutos, sentaos en un rincón, cerrad los ojos y cread oscuridad -tan oscura como podáis imaginar- y luego mirad en esa oscuridad. Si os resulta difícil, simplemente pensad en una pizarra ante vosotros, muy oscura y negra. Poco a poco podréis imaginar más oscuridad. Quedaréis tremendamente sorprendidos de que cuanto más miréis en la oscuridad, más claros serán vuestros ojos.
Y si hay miedo, permitidlo. De hecho, deberíais disfrutarlo. Dejad que esté ahí; empezad a temblar. Si el temor inicia una cierta vibración en vosotros, dejadlo, temblad. Asustaos todo lo que podáis. Casi permitid que os posea… y ved lo hermoso que es. Es prácticamente un baño… y con él se desvanecerá mucho polvo. Cuando salgáis de ese temblor, os sentiréis muy vivos, vibrantes de vida, palpitando con una nueva energía, rejuvenecidos.