365. COMIENZO

Allí donde estéis, siempre es el comienzo.

Por eso la vida es tan hermosa, tan joven, tan fresca.

En cuanto empezáis a pensar que algo está completo, comenzáis a morir. La perfección es la muerte, de modo que las personas perfeccio­nistas son suicidas. Quieren suicidarse, de ahí que quieran ser perfectas. Es un modo indirecto de suicidarse.

Nada jamás es perfecto. No puede serlo, porque la vida es eterna. Nada concluye jamás; no hay conclusión en la vida… solo cumbres más y más elevadas. Pero en cuanto llegáis a una cumbre, otra os está des­afiando, llamándoos, invitándoos.

Así que recordad siempre… allí donde estéis es un comienzo, siem­pre un comienzo. Entonces uno siempre sigue siendo un niño… virgen. Y ahí radica todo el arte de la vida… mantenerse virgen, fresco y joven, no corrompido por la vida, por el pasado, por el polvo que generalmen­te se arracima en los caminos durante el viaje. Recordad, cada momento abre una puerta nueva.

Es muy ilógico, porque siempre pensamos que si hay un comienzo, entonces ha de haber un final. Pero no se puede hacer nada. La vida es ilógica. Tiene un comienzo pero no un final. Nada que esté realmente vivo termina alguna vez. Sigue y sigue y sigue.

364. EL DESAFÍO DE LO SALVAJE

Esto no es más que un comienzo. Tendréis que pasar por tierras cada vez más extrañas. La verdad es más extraña que la ficción. Pero sed valerosos.

Antes de que empecéis a entrar en vuestro interior, no sabéis cuánto de vosotros nunca os fue conocido. Vivíais con solo un fragmento de vuestro ser. Vivíais como una gota de agua y vuestro ser es como un océ­ano. Os identificabais únicamente con la bola del árbol cuando todo el árbol os pertenece.

Sí, es muy extraño porque uno empieza a expandirse. Hay que absor­ber nuevas realidades. En cada momento hay que encarar hechos que nunca antes se habían visto, de modo que en cada momento hay una perturbación y el caos se vuelve algo continuo. Nunca os podéis asentar. Nunca podéis volveros seguros, porque, ;quién sabe qué se os abrirá al siguiente momento?

Por eso las personas nunca van dentro. Llevan una vida asentada. Han despejado una pequeña tierra de su ser y erigido su casa allí. Han cerrado los ojos, alzado grandes vallas y paredes, de manera que piensan: «Esto es todo». Y justo más allá de la pared está su ser real y salvaje espe­rándolos. Ese es el desafío, el desafío de lo salvaje.

363. MANICOMIO

Recordad siempre una cosa: que como os encontráis ahora, como se encuentra todo el mundo… ya estáis locos. La humanidad está loca, esta Tierra es un manicomio. De modo que sólo os podéis volver cuerdos, no locos; eso no es un problema.

Otra cosa es que tengáis miedo de volveros cuerdos, pero no temáis volveros locos, porque, ¿qué más podría suceder? ¡Lo peor ya ha pasado! Vivimos en la peor clase de infierno. De manera que si caéis, quizá lo hagáis en el cielo. No podéis caer en otro sitio porque este es el último. Pero la gente tiene miedo, porque cree que es lo normal aquello en lo que ha estado viviendo. Nadie es normal. Muy rara vez hay un hom­bre normal como Jesucristo o Buda: todos los demás son anormales. Pero lo anormal es la mayoría, de modo que se llaman normales; Jesucristo parece anormal. Y, desde luego, la mayoría puede decidir, en última instancia posee los votos para decidir quién es normal y quién no. Es un mundo extraño: aquí las personas normales aparecen como anor­males y las anormales son consideradas normales.

¡Mirad a la gente! Observadla, observad vuestra propia mente: es un mono, un mono loco.

Durante treinta minutos escribid en un trozo de papel lo primero que se os ocurra y luego mostrádselo a todo el mundo. ¡Cualquiera cer­tificaría que estáis locos! Si esta es vuestra escritura, estáis locos; pero se trata de vuestra mente.

No tengáis miedo. Seguid aquello que sintáis, aquello que viene a vosotros, seguid esa llamada, seguid esa pista. Y si desaparecéis, ¡desapa­reced! ¿Qué tenéis que perder?

362. NO DEJÉIS DE SER AVENTUREROS

Nunca dejéis de ser aventureros. Ni por un momento olvidéis que la vida es de aquellos que son exploradores. No pertenece a lo estático, sino a lo que fluye. Nunca os convirtáis en una represa, sed siempre un río.

La mente no es capaz de enfrentarse a lo nuevo. No puede conjetu­rar qué es, no puede encajarlo en categorías, no puede etiquetarlo; lo nuevo la desconcierta. La mente pierde toda su eficiencia cuando se enfrenta a algo nuevo.

Con el pasado, con lo viejo, con lo familiar, se encuentra muy a gusto, porque sabe qué es, cómo comportarse, qué hacer, qué no hacer. Es perfecta en lo conocido; se mueve en un territorio bien recorrido. Incluso puede moverse en la oscuridad; la familiaridad ayuda a que la mente no tenga miedo. Pero hay que entender el siguiente problema: como la mente nunca tiene miedo con lo conocido, no os permite cre­cer. El crecimiento es para lo nuevo, y la mente sólo está relajada y sin temor con lo viejo. De manera que se aferra a lo antiguo y evita lo nuevo. Lo viejo parece sinónimo de vida y lo nuevo de muerte; ese es el modo que tiene la mente de contemplar las cosas. Debéis hacerla a un lado.

La vida nunca permanece estática, todo está cambiando: hoy está allí, mañana quizá no. Tal vez volváis a encontrarlo, ¿quién sabe cuándo? Tal vez requiera meses, años o vidas. De modo que cuando la oportunidad llame a vuestra puerta, no la dejéis escapar. Que esto se convierta en una ley fundamental: elegid siempre lo nuevo ante lo viejo. Lo viejo es con­veniente, cómodo, pero en ello no hay crecimiento. Lo viejo es viejo, está muerto y acabado; es vuestra tumba.

361. LO MISTERIOSO

Prestad atención a lo misterioso; no lo neguéis. No digáis de antemano que no existe. Todas las personas que han caminado sobre la tierra están de acuerdo al respecto: lo misterioso existe.

El mundo no se acaba en lo visible. Lo invisible está ahí, y es más importante porque es mucho más profundo. Lo visible no es más que una onda en lo invisible. Lo invisible es el océano. De manera que cuan­do sucede algo extraño, no lo neguéis y no os cerréis a ello. Abríos, dejad que entre. Y durante el día hay muchos, muchos momentos en los que lo misterioso llama a la puerta.

De pronto un pájaro empieza a llamar… Prestadle atención, y hace­dlo con el corazón. No os pongáis a analizar qué es. No empecéis a hablar sobre ello. Guardad silencio, dejad que os penetre lo más profun­damente que sea posible. No lo entorpezcáis con vuestras ondas de pen­samiento. Dejadle paso libre. Sentidlo… no lo penséis.

Quizá sintáis una diferencia todo el día porque os habéis encontrado con una rosa por la mañana. Puede que os sintáis diferentes todo el día si habéis visto salir el sol por la mañana y eso os llenó de emoción. Os sentiréis como una persona completamente nueva si habéis visto pájaros y habéis estado con ellos un momento. Vuestra vida ha empezado a cam­biar.

Este es el modo en que uno se convierte en un buscador. Hay que absorber la belleza de la existencia, su gozo, la abrumadora bendición que representa.

360. COMPRENSIÓN

Los amantes pueden separarse, pero la comprensión que se ha obtenido en la compañía del otro siempre permanecerá. Será un regalo. Si amáis a una persona, el único regalo valioso que podéis ofrecerle es cierta comprensión.

Hablad entre vosotros y comprended que a veces el otro necesita espacio. Y este es el problema: que a veces no os sucede al mismo tiempo. A veces queréis estar con la otra persona y esta quiere estar sola… no se puede hacer nada al respecto. Entonces tenéis que comprenderlo y dejar­la sola. A veces sois vosotros los que queréis estar solos y la otra persona desea estar a vuestro lado… ¡decidle entonces que no podéis hacer nada!

Así que cread más y más comprensión. Eso es lo que echan de menos los amantes: amor tienen suficiente, pero nada de comprensión, nada en absoluto. Por eso su amor muere sobre las rocas de la falta de compren­sión. El amor no puede vivir sin comprensión. Solo, es muy tonto; con comprensión, puede llevar una vida larga, grande… de muchos gozos compartidos, de muchos momentos hermosos compartidos, de grandes experiencias poéticas. Pero eso sólo tiene lugar mediante la comprensión.

El amor os puede proporcionar una pequeña luna de miel, pero eso es todo. Sólo la comprensión os puede aportar una profunda intimidad. Y cada luna de miel va seguida de depresión, ira, frustración. A menos que crezcáis en comprensión, ninguna luna de miel os será de ayuda; es como una droga.

Así que tratad de crear más comprensión. Y aunque algún día os separéis, la comprensión os acompañará, será un regalo de vuestro amor.

359. CREATIVIDAD

La creatividad es un alimento, y las personas que no son creativas rara vez crecen -es muy raro que lo hagan-, porque están hambrientas.

Nos acercamos a Dios sólo cuando creamos. Si Dios es el creador, entonces ser creativos es la forma de participar de su ser. No podemos crear este universo, pero podemos crear un cuadro pequeño… podernos crear cosas pequeñas. Y da igual que creéis algo grande o pequeño. La creatividad no conoce una evaluación cualitativa.

De modo que a la creatividad no le importa la cantidad; le preocupa la calidad. Y no tiene nada que ver con lo que otros dicen acerca de vues­tras creaciones… eso es irrelevante. Si disfrutasteis haciendo vuestro tra­bajo, es suficiente; ya se os ha pagado.

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