Posteado por: willy | Noviembre 18, 2009

322. MAESTRIA

Conquistar el mundo no es un verdadero acto de valor; sí lo es conquistarse a uno mismo.

Ser un luchador en el mundo, ser un guerrero con otros, no es nada extraordinario. Más o menos, todos lo son, porque el mundo entero está en lucha. Es una guerra continua, a veces encendida, a veces fría.

Y cada individuo lucha porque todos somos educados en la ambi­ción, estamos envenenados por la ambición. Y siempre que entra en juego la ambición, hay lucha, hay competencia. Cuando se es demasiado ambicioso… como lo es todo el mundo, porque la totalidad de las socie­dades que han existido hasta ahora ha vivido en la ambición… Todos los sistemas educativos no hacen otra cosa que condicionar al niño para que sea ambicioso, exitosamente ambicioso.

El verdadero valor, la verdadera lucha, no están en el exterior. La ver­dadera lucha está en el interior, es una conquista interior. Entonces el problema es que Alejandro Magno puede ser grande como guerrero, pero en lo concerniente a sus instintos es un esclavo. Napoleón puede ser un gran soldado, pero en lo concerniente a su propia ira, lujuria, posesividad, es tan corriente como cualquiera.

Los realmente valerosos son Jesucristo, Buda, Patanjali… esas perso­nas. Se han vencido a sí mismos. Ningún deseo puede moverlos de un lado para otro, ningún instinto inconsciente puede ejercer algún poder sobre ellos. Son maestros de sus propias vidas.

Posteado por: willy | Noviembre 17, 2009

321. CULPABILIDAD

El sentimiento de culpabilidad forma parte de la mente egoísta; no es nada espiritual. Las religiones han estado explotándolo, pero no tiene nada que ver­ con la espiritualidad. Simplemente dice que podríais haber hecho otra cosa. Es un sentimiento del ego; como si no fuerais seres impotentes, como si estuviera en vuestras manos.

Nada está en vuestras manos. Ni vosotros mismos. Las cosas suce­den; nada se hace. En cuanto entendáis esto, la culpa desaparecerá. A veces podéis llorar por algo, pero en lo más hondo sabéis que tenía que suceder porque estáis impotentes, formáis parte de una totalidad muy grande, en la que no sois más que un elemento diminuto. Es como cuan­do hay una hoja y un árbol y aparece un viento fuerte que separa la hoja del árbol. La hoja piensa mil y una cosas… que podría haber sido de esa manera y no de esta, que la separación se podría haber evitado. ¿Qué puede hacer? El viento era demasiado fuerte.

La culpabilidad no deja de brindaros la idea equivocada de que sois poderosos, capaces de hacer algo. La culpabilidad es la sombra del ego: no podéis cambiarlo y ahora os sentís culpables. Si lo analizáis profunda-mente, veréis que estabais impotentes y que toda la experiencia os ayu­dará a ser menos egoístas.

Si continuáis observando la forma que cobran las cosas, y las formas que surgen, y los acontecimientos que suceden, poco a poco os des­prendéis del ego. El amor sucede… y también la separación. De hecho, no podemos hacer nada. Esto es lo que yo llamo una actitud espiritual… cuando comprendéis que no se puede hacer nada; cuando entendéis que no sois más que una parte diminuta de una vastedad tremenda.

Posteado por: willy | Noviembre 16, 2009

320. DELEITE

Diversión no es la palabra adecuada. Deleitaos en la vida… el deleite es un poco más profundo. Regocijaos, celebradla.

Vais a un circo… eso es diversión; en cierto sentido, se trata de una diversión tonta. Jamás os afecta profundamente, nunca toca vuestro corazón; es payasesca. La gente busca la diversión sólo para pasar el rato; es superficial.

Deleitaos más, regocijaos más, celebrad. Moveos con gracia en ella. La diversión es un poco profana, el deleite es sagrado…, así que moveos en terreno sagrado. Si reís, vuestra risa debería salir de vuestro regocijo, no de una mente que dice que son personas ridículas que hacen tonterías. Si queda la más leve noción en la mente subconsciente de que toda la situación es ridícula, entonces os sentiréis un poco tristes, un poco vacíos.

Pero si os habéis deleitado, entonces os sentiréis muy, muy silencio­sos, no tristes; muy, muy silenciosos, pero no vacíos. Ese silencio posee­rá una cualidad de plenitud.

Posteado por: willy | Noviembre 15, 2009

319. ABSURDO

El absurdo es lo más reprimido en la sociedad.

La sociedad ha estado reprimiendo tres cosas. el sexo, la muerte y el absurdo. Y el absurdo es lo más reprimido.

Hay Freuds en contra de la represión del sexo que han creado una pequeña atmósfera para que las personas se puedan ver liberadas de eso. Más que el sexo, el gran tabú es la muerte. Esta aún necesita que apa­rezca un Freud que luche contra su represión, para que las personas pue­dan permitirse manifestar sus sentimientos sobre la muerte; para que puedan meditar y pensar en ella, y admitir el hecho de que la muerte existe, para que deje de ser un tabú. Pero aún más hondo que eso se encuentra el absurdo. La totalidad de mis esfuerzos y de mi lucha va con­tra el tabú del absurdo.

Me gustaría que fuerais absurdos, porque así es la existencia. Es insensatamente significativa, ilógicamente lógica. Todas las contradiccio­nes, todas las paradojas se encuentran en una coherencia interior en ella. Pensad en eso… ¿no sois absurdos vosotros mismos? ¿Cómo podéis demostrar que aquí se os necesita de alguna manera? ¿La existencia os necesita? La existencia puede estar perfectamente sin vosotros; no hay problema. Si no estuvierais, la existencia estaría; no seréis, y la existencia será, por lo tanto, ¿qué sentido tiene que estéis aquí?

Si permitís la risa y sentís que es absurda, justo oculta detrás de ella se halla el verdadero absurdo… no la risa, sino quien está riendo. Permitidlo y no tardaréis en ver que os libera al cielo infinito. Incluso desaparece el confinamiento de la lógica. En ese momento simplemente vivís; no pedís un sentido. Cada momento está intrínsecamente lleno de significado o… carece de él; ambos son lo mismo.

Posteado por: willy | Noviembre 14, 2009

318. LA LIBERACIÓN DE LOS NIÑOS

La liberación de los niños es necesaria. Es la mayor necesidad del mundo, porque ninguna otra esclavitud es tan profunda, peligrosa y destructiva. Al niño no se le permite conocer su yo.

La sociedad crea un yo falso, que el niño es esto, es aquello, que se comporte de esta manera… La sociedad da ideales, ideas, y al poco tiem­po el niño se acostumbra al hecho de que es cristiano, de que es un hom­bre y debe comportarse de una manera varonil, de que no debería llorar porque eso es de nenas. La niña comienza a comportarse de una manera femenina, aprende que no debería trepar a los árboles, que eso es mas­culino. Poco a poco van surgiendo más y más límites, más y más limites, y estos no dejan de estrecharse; entonces todo el mundo se siente asfi­xiado. Esta es la situación: todo el mundo se asfixia y en lo más hondo todo el mundo anhela ser libre. Pero ¿cómo serlo?

Parece que las paredes que nos rodeaban son muy poderosas y fuertes. Y la gente vive en esa especie de encarcelamiento toda la vida. Vive en una prisión y muere en una prisión, sin saber jamás qué es la vida, qué debe­ría ser la vida, sin conocer nunca la gloria y la grandeza de la existencia. Este es el estado mental condicionado. Todo el proceso de la medi­tación consiste en desacondicionar la mente, en retirar esas paredes. Lo que los padres y la sociedad, los sacerdotes v los políticos han hecho, ha de ser deshecho por la meditación.

Posteado por: willy | Noviembre 13, 2009

317. SOLEDAD FUNDAMENTAL

Nadie puede huir de sí mismo. Uno sólo puede engañarse, pero no huir.

No hay escapatoria… vosotros sois vosotros. Y la soledad es tan fundamental que no hay modo de eludirla.

Cuanto más tratéis de escapar de esa soledad, más solos os sentiréis. Si empezáis a aceptarla, si empezáis a amarla, a disfrutarla, la soledad des­aparecerá. Y entonces posee belleza, una belleza tremenda.

Hemos sido concebidos solos. Esa soledad es la libertad del hombre. Y no está en contra del amor… de hecho, sólo una persona que está sola y sabe cómo estar sola será capaz de amar.

Esa es la paradoja del amor: que sólo la persona que está sola puede amar, y la persona que ama se vuelve una persona sola. Se unen… De manera que si uno no es capaz de estar solo, tampoco lo será de estar enamorado. Entonces todo su así llamado amor no será más que una escapatoria de sí mismo. No será amor de verdad, no será una relación verdadera. ¿Quién se relacionará con quién? Ni siquiera habéis estado relacionados con vosotros mismos; ¿cómo podéis relacionaros con el otro,’ No estáis ahí… ¿quién va a relacionarse con otros? De forma que en el mundo existe una especie de amor falso: estáis tratando de escapar de vosotros mismos y el otro está intentando escapar de sí mismo, y ambos buscáis refugio en el otro, engañando; es un engaño mutuo.

Lo primero es conocer el propio celibato, el celibato personal funda­mental… saber que nuestra soledad representa nuestra propia individua­lidad. Y funcionar a partir de esa soledad. Incluso vuestro amor ha de funcionar desde esa base. Entonces seréis capaces de amar.

Posteado por: willy | Noviembre 12, 2009

316. BUSCAR

Lao Tse ha dicho: «Buscad, y no encontraréis. No busquéis, y encontraréis». Se trata de una de las declaraciones más importantes de todos los tiempos. Buscad, y no encontraréis. En el mismo acto de buscar habéis perdido.

En el mismo acto de buscar habéis asumido un punto de vista equi­vocado. En el mismo acto de buscar habéis aceptado una cosa… que no lo tenéis. Ahí es donde radica la equivocación. Lo tenéis, ya lo tenéis. En cuanto empezáis a buscarlo, os volvéis neuróticos, porque no podéis encontrarlo… no hay ninguna parte donde encontrarlo; ya está ahí.

Es como un hombre que busca sus gafas. Ya las tiene en los ojos, en la nariz, ¡y mira a través de esos cristales para buscar! Nunca las encon­trará. Ya no existe posibilidad, todas las puertas se han cerrado… a menos que recuerde que toda búsqueda es inútil, a menos que recuerde «si puedo ver, entonces las gafas ya deben estar delante de mis ojos, de lo contrario, ¿cómo podría ver,».

En nuestra misma visión está oculta la verdad. En nuestra misma búsqueda está oculto el tesoro. El buscador es lo buscado… ahí está el problema, el único problema que el hombre ha tratado de solucionar, y que cada vez lo desconcierta más.

La actitud más cuerda es la de Lao Tse. Este nos dice: «Dejad de buscar y sed». Simplemente sed… y quedaréis sorprendidos: ¡lo habéis encontrado!

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